QUÉ SIGNIFICA EL ESTILO DE RUDOLF STEINER. Florin Lowndes. (Traducido al francés por Geneviève Bideau en la revista “L’Esprit du temps” nº 8. Traducido del francés al español por Pilar Pacheco).
 
I.
En una conferencia del año 1916, en Berlín, Rudolf Steiner habla de la importancia del estilo. Al final de esta conferencia, él llega a una conclusión sorprendente. Cuando se toma esta conclusión completamente en serio, muchos otros pasajes de sus obras revelan todo su sentido y adquieren una significación nueva, más profunda. Una luz nueva se nos revela entonces. Descubrimos nuevas alusiones e indicaciones que deberíamos tener en cuenta y que pueden ser útiles al trabajo antroposófico. En esta exposición intentaremos presentar un aspecto poco conocido y poco estudiado de las obras de Rudolf Steiner: su estilo. Se intentará elucidar el significado de este estilo y de lo que el autor entiende por una “forma correcta” de leer sus libros. Comencemos por un pasaje de la conferencia mencionada que aborda claramente este tema:  “Yo querría atraer aquí su atención sobre un punto que no se puede comprender a fondo más que si uno se interesa un poco por los hechos que le llegan de la ciencia espiritual. Quien sigue hoy día la evolución de la época podrá hacer un descubrimiento sorprendente si presta atención a lo que el alma humana acoge directamente en sí misma, a lo que ella acoge en si misma de tal modo que ella lo conserva y lo mantiene activo”. (1) Después de haber evocado brevemente el efecto inconsciente que ejercen en nuestra época los libros y los artículos de los periódicos sobre el alma y sobre el yo, continúa en estos términos:  “Debemos comprender como un karma de la época, debemos ver claramente que nos hace falta desarrollar precisamente esa parte de nuestro ser que puede llegar a sentir si allí dentro hay un contenido cualquiera, una lucha espiritual o pura fraseología. Uno quisiera esperar que pueda nacer de nuevo un sentido de la forma en que tiene lugar la producción espiritual. Pues, a este respecto, estamos en una situación penosa. Verdaderamente no tenemos el sentido de lo que está bien escrito y de lo que está escrito en un sentido execrable. En nuestra forma de captar un contenido nos comportamos con la misma indiferencia, tanto si se trata de un texto bien escrito como si se trata de un texto mal escrito. Este discernimiento lo hemos perdido”. (2)
 
Tenemos, pues aquí, la problemática; es al mismo tiempo una invitación a comprender, de forma renovada, la importancia de la acción del estilo sobre el alma humana. Es en realidad una tarea kármica de nuestra época. Rudolf Steiner, en lo que le concierne, la ha cuidado con gran solicitud como se verá claramente en el curso de este estudio. Nosotros podemos tomar esta propuesta de Steiner como una introducción a lo que aquí queremos tratar.
 
II.
Rudolf Steiner se interesa en primer lugar por lo que en el estilo concierne precisamente a la composición, la estructura. Él toma como ejemplo el estilo de Herman Grimm (3): “¿Quién está en disposición de discernir que toda la cultura de la Europa central y occidental vive en uno de los aspectos de Herman Grimm, en su manera de componer las frases, en la forma que él da a las frases, que, cuando seguimos interiormente esta construcción de la frase, entramos en relación con lo que actúa de forma realmente espiritual en el mundo, mientras que con la palabrería habitual de los sabios uno no entra en relación con nada de nada...? ¿Quién tiene hoy día el sentido del hecho de que cuando lee a Herman Grimm se encuentra realmente en el estilo, totalmente independiente del contenido, en la forma de la exposición, toda la cultura europea hasta el final del S. XIX? Es aquí adonde debemos llegar: al sentido del estilo, a un verdadero sentido artístico incluso en este campo, pues es una gran escuela de veracidad, mientras que el modo de lectura disperso, que no se interesa más que por el contenido, que quiere solamente informarse, es una escuela de no veracidad, de falsedad. Y desde este punto de vista, intenten sentir las líneas de fuerza del tiempo presente y verán que es necesario realizar una inmensa tarea para que los hombres encuentren el sentido, el sentimiento del estilo. Es necesario llegar ahí, es necesario contribuir a esto”. (4) Rudolf Steiner insiste aquí con gran fuerza sobre la importancia del estilo en relación al contenido. El estilo se pone en relación con una “gran escuela de veracidad”; enlaza con lo espiritual; el modo de lectura que “no se interesa más que por el contenido” actúa, al contrario, como una “escuela de no veracidad”. El conocimiento que “no se interesa más que por el contenido”, no mira más que el “qué” y no el “como”, es decir el estilo (correcto) de la presentación, de la forma en que una cosa ha sido pensada, no es conocimiento, sino pura información. Se ha hecho alusión aquí al hecho de que al fin del S. XIX –así pues, desde el punto de vista de la Antroposofía, al final del Kali-Youga y al comienzo de la Era Micaélica es
necesario encontrar un nuevo estilo. Mas para aprender este estilo, es necesario “realizar una tarea inmensa”.
 
III.
A continuación Rudolf Steiner prosigue su exposición y dice, tras haber presentado un ejemplo negativo, un texto escrito en mal estilo: “Quien simplemente lee este libro tal como es, encuentra desde el punto de vista de la forma, desde el punto de vista de la manera en que están construidas las frases, literatura de escalera de servicio, así pues, desde el punto de vista artístico, una literatura escandalosa más allá de todo lo que uno se puede imaginar. Yo no consideraría aquí más que el elemento artístico, yo haría abstracción de otros puntos de vista, pues yo puedo comprender muy bien un punto de vista opuesto, o incluso todos los puntos de vista. Pero lo que es infinitamente triste, es que no se haya tenido el sentido del hecho de que alguien que escribe de forma tan escandalosamente mala en lo que concierne a la construcción de la frase y el pensar, la formación del encadenamiento de los pensamientos, no sea tenido en cuenta más que a lo sumo por el tipo de lectores que no se procuran su literatura pasando precisamente por la escalera principal, sino por la escalera de servicio.”(5) Se puede llamar aquí la atención sobre la forma en que Steiner insiste sobre la importancia secundaria del contenido en relación con el estilo. Esto también atañe a la experiencia que tienen frecuentemente las personas que leen los libros de la ciencia espiritual de Steiner en relación a lo que se llama sus contradicciones. Rudolf Steiner, cuando transmitía el contenido de sus investigaciones científico espirituales, se colocaba sin cesar en puntos de vista extremadamente diversos. Estos no se contradecían más que en apariencia. ¡Pero su estilo -que se desplegaba con una gran riqueza, como es bien evidente- era sin embargo siempre el mismo! A pesar de toda la diversidad que se encuentra por todas partes en las obras del autor, su estilo es el elemento de unidad que forma un fundamento invariable que penetra todas sus obras con constancia y perseverancia. Por su estilo, todos los elementos diversos son religados y reunidos en un organismo. Que este estilo no sea efectivamente algo simple y que Rudolf Steiner mismo haya tenido que “realizar una tarea inmensa” para conducirlo a la perfección se deduce de la misma conferencia cuando habla de su libro “El enigma del hombre”: “Se verá bien, si se puede leer lo que está escrito en este libro, que realmente está escrito aportando lo mejor de si mismo, hasta el punto de haber consagrado a veces dos días a una frase de un cuarto de página, a fin de poder defender cada palabra y cada giro”.(6)
 
Rudolf Steiner no ha hecho nada menos que ver frente a frente el contenido de su antroposofía como una realidad viviente. Pero lo que era mucho más difícil era lo siguiente: ¿cómo sería posible transmitir a los hombres lo que el veía, de tal forma que esta visión también permaneciera “actuando” en los hombres? Lo más importante no era para Steiner solamente lo que él quería comunicar a los hombres, sino cómo debía él hacerlo (ver más adelante, XI). El cometido del estilo estaba en la forma de hacerlo. Por la acción del estilo, ciertas fuerzas son despertadas y desarrolladas en los hombres que acogen en ellos el estilo con seriedad.
 
IV.
Las fuerzas que se despliegan cuando uno intenta y ejercitar el estilo de Rudolf Steiner y el objetivo que es posible alcanzar intensificando estas fuerzas aparece de una manera sorprendente, inesperada para el lector que   todavía no ha desarrollado “el sentido, el sentimiento del estilo” cuando prosigue la lectura de la conferencia: “Vean Vds., mis queridos amigos, todas las reflexiones que hemos hecho tienden a fin de cuentas a que nosotros debemos encontrar en nuestra alma los elementos, los elementos de fuerza que nos permiten acoger de una forma nueva el Misterio del Gólgotha. Pero este Misterio del Golgotha, sólo puede comprenderlo quien no busca comprender con las fuerzas del cuerpo físico, sino que puede comprender con lo que es independiente del cuerpo físico. Ha pasado el tiempo en que los hombres podrán todavía tener acceso a la comprensión del Misterio del Golgotha y del cristianismo sin tomar el camino de la ciencia espiritual. El número de personas que pueden aún comprender así el cristianismo, sin tomar el camino de la ciencia espiritual disminuirá cada vez más. Es un camino que se hará cada vez más necesario si se quiere acceder a la comprensión del Misterio del Gólgota, pues es necesario comprender el Misterio del Gólgota con el cuerpo etérico. Se puede comprender cualquier otra cosa con el cuerpo físico. Pero sólo la ciencia espiritual nos prepara para la comprensión de lo que debe ser comprendido con el cuerpo etérico. Es por esto por lo que, o bien la ciencia espiritual tendrá fortuna y se abrirá camino, o bien el cristianismo no podrá continuar difundiéndose, porque el Misterio del Gólgota no podrá ser comprendido” (7) Lo que en la ciencia espiritual desarrolla directamente las fuerzas del cuerpo etérico a fin de hacer al cuerpo etérico capaz de un nuevo pensar, es el ”estilo de pensar” de Rudolf Steiner, que es el de la antroposofía y de la ciencia del espíritu. Efectivamente por el estilo, y por el estilo solamente, el cuerpo etérico puede llegar a una vida consciente, hasta el punto de que los 
hombres puedan pensar con el cuerpo etérico y no con el cuerpo físico (cerebro); hasta el punto que los hombres puedan pensar también etéricamente, y no sólo lógicamente, también de forma viviente y no solamente de forma muerta. Era una preocupación de Rudolf Steiner despertar por medio de reflexiones de este tipo el sentido, el sentimiento del estilo y llamar la atención sobre el hecho de que el estilo antroposófico es un instrumento para desarrollar el pensar etérico. El expresó lo que llevaba en su corazón en numerosas consideraciones esparcidas por toda su obra. Dar una visión de conjunto de todos estos pasajes sobrepasaría el marco de esta exposición –esto se hará en un libro, actualmente en curso de preparación-. Pero citaremos todavía algunos otros ejemplos que aclaran un aspecto más de este asunto.
 
V.
Rudolf Steiner no ha considerado su estilo ni como un estilo literario, ni desde un punto de vista estético. Lo ha concebido como un instrumento práctico para los hombres que siguen con seriedad un camino de formación que conduce al espíritu. Él dijo el 14 de marzo de 1907 en Berlín a propósito de la formación rosacruz: “Pero es necesario decir que es válido para esta formación lo que puede ser dicho de toda formación procedente de la ciencia espiritual: que los hombres no deben tener preocupaciones literarias, sino que amen en la práctica no ocuparse de esto más que cuando son guiados personalmente por una alguien que sabe. Vds. encontrarán todo lo que puede ser dicho sobre este tema en la revista Lucifer Gnosis a partir del número 13 bajo el título de “¿Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores?”.(8) Esto es lo que había dicho Rudolf Steiner en la época en que todavía daba él mismo instrucciones personales. Y cuando se daba este tipo de relación personal con él, uno tomaba en sí el estilo de pensar, el estilo de Rudolf Steiner y lo hacía actuar sobre su propio cuerpo etérico para que él lo estimulara. Ligarse seriamente a Rudolf Steiner significaba también ligarse a su estilo. “El estilo es el hombre mismo”. (8a)*. Esto es lo que han buscado sus alumnos de esoterismo. (*“L´stylle, c´est l´homme même”, en francés en el texto NDT francés)
 
VI
En “¿Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores?” Rudolf Steiner ha añadido una nota final a la edición de 1918. En esta nota final, él indica lo que había concebido desde el principio del libro como un elemento personal. Este elemento actúa efectivamente con fuerza sobre quien pone en práctica un camino de desarrollo. “Que el lector considere este libro como una conversación entre el autor y el. Si se ha dicho que el discípulo necesita instrucción personal, interprétese esto en el sentido de que el propio libro es tal instrucción personal” (9)  Mantener una conversación no significa informar, rendir cuentas, comunicar un saber, sino establecer una relación de un modo más íntimo: esto significa transformarse por el otro. Esto no se produce por el sólo contenido del saber, sino por la forma en que es transmitido. He aquí en que consiste la función del estilo de un hombre: no en lo que él piensa, en lo que dice, sino por la forma en que el piensa, en que el habla. En la nota final Rudolf Steiner prosigue así: “Antaño había razones para reservar tales instrucciones personales a la enseñanza oral; hoy, hemos llegado a un grado de evolución de la humanidad en que el modo de conocimiento de la ciencia espiritual debe encontrar una difusión mucho más amplia que en otros tiempos. Debe ser accesible a cada uno en una medida muy distinta que antaño. Y el libro pasa a ocupar el lugar de la antigua instrucción oral de entonces. La creencia de que uno tiene todavía la absoluta necesidad de una enseñanza personal además de lo que dice el libro no está justificada más que con ciertos límites. Con seguridad, una u otra persona puede tener necesidad de una ayuda personal suplementaria, y esto puede tener importancia para ella. Pero sería erróneo pensar que existen hechos fundamentales que no se encuentren en el libro. Los encontrará quien lo lea correctamente y, sobre todo, íntegramente”. (10) Rudolf Steiner ha expuesto de forma diferente o partiendo de otros puntos de vista el contenido de este libro en muchos otros libros. Este libro tiene además otros aspectos más profundos que no se desvelan bajo forma de contenido de manera manifiesta. La “cosa principal” que se encuentra en este libro si se “lee como conviene, (...) íntegramente”, es el estilo. Se encuentra este estilo en todos los escritos y conferencias de Rudolf Steiner. Es el elemento inmutable, permanente, el carácter constante de sus obras –lo mismo en sus escritos que en sus conferencias-. 
 
VII
Al final del capítulo XXXIII de su autobiografía, Rudolf Steiner escribió esto: “Un libro antroposófico redactado de forma correcta tiene por función ser un despertador de la vida espiritual del lector, y no ser una suma de comunicaciones. Leerlo no debe ser solamente una lectura, sino una experiencia vivida con conmociones, tensiones y expansiones interiores” (11)  Y este despertador es efectivamente el estilo: “Desde el punto de vista del estilo, yo no describo de manera que lo que se sienta en mis frases sea la vida subjetiva de mis sentimientos. Escribiendo, yo atenúo lo que emana del calor y de la impresión profunda para darle la forma seca del estilo matemático. Pero sólo este estilo puede ser un despertador, pues es necesario que el lector despierte en si mismo el calor y el sentimiento. Él no puede simplemente dejar que estos se viertan en él desde el autor en una actitud de calma y lucidez, en que las emociones son atenuadas” (12) El lector que ya ha encontrado su propio sentido del estilo puede en segundo lugar tomar en si mismo de forma plenamente lúcida el estilo de un “libro antroposófico redactado de forma correcta” como este. Además, es necesario que “una tarea inmensa sea realizada” hasta que el lector despierte totalmente su alma consciente.
 
VIII
En el prefacio a la nueva edición de 1918 de su Filosofía de la Libertad” – escrito en el mismo momento que la nota final de “Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores”- Rudolf Steiner llama de nuevo la atención sobre “la forma de representación que es el fundamento de este libro” y también sobre el hecho de que “Y esta justificación (de los conocimientos expuestos en el libro) se expone de tal manera que para encontrar aceptable lo que aquí se dice no es necesario hacer referencia a lo largo de la exposición a experiencias, cuya validez he mostrado más tarde, siempre que uno quiera o pueda seguir el desarrollo de estas exposiciones” (13) Aquí también la expresión la “forma de representación”, lo mismo que “el desarrollo de estas exposiciones”, designa al estilo. El estilo es la “cosa principal” para los que quieren desarrollar enérgicamente el pensar etérico del cuerpo etérico “independientemente del cuerpo físico”. Se encuentra el mismo tema tomado desde otro punto de vista en el segundo apéndice de “La Filosofía de la libertad”. Este apéndice no es un apéndice en el sentido habitual, es de hecho el primer capítulo ligeramente modificado de la primera edición de 1894 que como Rudolf Steiner indicó “se encontraba como una especie de prólogo en la primera edición de este libro”. En una conferencia de 1919, Rudolf Steiner menciona igualmente toda la importancia de este apéndice: “(...) como he intentado hacer en el primer capítulo de mi “Filosofía De la Libertad” –ahora en la nueva edición (de 1918), es el último” (14). Así el prólogo y el apéndice se erigen como dos columnas que llaman la atención no sólo sobre el contenido, sino todavía más sobre la “manera”, el estilo, que da una forma al contenido y le provee de su modo de expresión. Pues en este “último capítulo”, Rudolf Steiner dice que él ha dado a través de su estilo una forma viviente al contenido de su libro: “El compositor trabaja sobre la base de la teoría de la composición. Esta se compone de una suma de conocimientos, cuyo dominio es imprescindible para componer. Al componer, las leyes de la teoría de la composición se emplean al servicio de la vida, de la verdadera realidad. Exactamente en el mismo sentido es la filosofía un arte. Todos los verdaderos filósofos fueron artistas del pensar. Para ellos las ideas humanas fueron su material artístico, y el método científico su técnica. El pensar abstracto adquiere así vida concreta, vida individual. Las ideas se convierten en potencias de vida” (15)
 
IX. Lo que el alma acoge entonces “inmediatamente en ella” y lo que hace que “ella lo guarde y lo mantenga activo”, es la “técnica artística”, por la cual los conceptos y las ideas llegan a ser “potencias de vida”. En La Filosofía de la Libertad, Rudolf Steiner ha designado esta técnica mediante la expresión específica de “técnica moral”. Esta “técnica moral” da a lo que viene de la “imaginación creadora moral” una forma escrita u oral (conferencia). Es el verdadero estilo (“moral”, antroposófico) del autor. El estilo de Rudolf Steiner es ente sentido un ejemplo de “técnica moral”. Esto se expresa en el capítulo XII de la siguiente manera: “Hay que encontrar, además, el medio por el cual esta legalidad es susceptible de ser transformada en una nueva. Esta parte de la actividad moral descansa en el conocimiento del mundo fenoménico del que uno se ocupa. Hay que buscarlo, por lo tanto en alguna rama del conocimiento científico en general. La acción moral presupone por tanto, además de la facultad de formar ideas morales, y de la fantasía moral, la capacidad de transformar el mundo de las percepciones sin violar las leyes naturales que las relacionan entre si. Esta capacidad es la técnica moral. Ella se puede aprender lo mismo que se aprende una ciencia” (16) Que esta “técnica moral” se aprende significa ¡que el estilo de Rudolf Steiner también se aprende! Y esto puede a su vez significar que, si el estilo de Rudolf Steiner es aprendido de manera correcta “como una técnica que tiene la precisión de la ciencia” y que está destinada a desarrollar las fuerzas de pensamiento del cuerpo etérico, puede ocupar su justo lugar en el programa de estudios del camino de formación antroposófico.
 Comprender esta “técnica moral” de Rudolf Steiner o simplemente su estilo es simple en principio. Pero para dominarlo plenamente, es necesario que “se realice una inmensa tarea”. Pero todo hombre de buena voluntad puede llegar a ello. No se trata de una actividad estrictamente intelectual, sino de una experiencia vivida por el cuerpo etérico, y siempre estimulada por ejercicios de pensamiento bien precisos aunque simples. En las citas que ya hemos hecho, este estilo de pensar es llamado “seco” y “matemático”, pero también “artístico”. Muchas veces Rudolf Steiner lo califica de “musical” (23 de noviembre de 1917), “morfológico” (26 de noviembre de 1921), “cualitativo” (12 de octubre de 1922), “vivo” (24 de julio de 1917), “móvil” (23 de noviembre de 1917), “interiormente formador” (31 de julio de 1915), “modelador” (1 de enero de 1917), “fluido” (28 de junio de 1923), “imaginativo” (26 de noviembre de 1921), etc. Se puede señalar por un lado el aspecto artístico, de otro lado el aspecto científico. Así su estilo es rico, vivo, coloreado, pero al mismo tiempo matemáticamente exacto, de una sequedad que tiene la claridad del cristal. De esta forma se unen en su estilo el elemento artístico, imaginativo y el elemento de rigor, de precisión científica. Esto confiere al estilo de Rudolf Steiner su especificidad: es al mismo tiempo puramente espiritual y puramente terrestre. Sólo a través de esta forma de estilo podía transmitir a los hombres sus investigaciones científico-espirituales, sus imaginaciones, sus inspiraciones y sus intuiciones bajo una forma que las anima. Ya ha sido indicado en los pasajes citados más arriba como en su estilo, Rudolf Steiner ha conferido, gracias a la “técnica moral”, vida concreta al pensar abstracto: esto se produce gracias al tipo de composición –la ordenación de los conceptos, la correcta “estructuración del encadenamiento de los pensamientos”. De hecho, en el tipo de arquitectura de las frases que ha sido elegido, los pensamientos son integrados en frases y en parágrafos o capítulos o partes de libros o incluso partes de un ciclo de conferencias. Cuando las relaciones de tensión debidas a esta disposición son recibidas por los lectores de forma activa y enérgica en su vida interior se transforman en flujos etéricos vivos que atraviesan todo el ser humano con su aliento y su pulsación (se trata aquí del ser humano en las nueve partes que lo componen según el punto de vista antroposófico). Así daba forma a sus escritos y conferencias Rudolf Steiner. Con cada una de estas pulsaciones de su aliento captadas interiormente, el formaba polaridades de pensamientos y de gradaciones de pensamientos que entran en un centro creador de metamorfosis –semejante al corazón- después vuelven a salir de él y dan forma a un organismo viviente de pensamientos. De este modo, los pensamientos se despliegan de una forma puramente viviente –no lógica, sino supralógica- y así las ideas se transforman en potencias de vida en el lector
o el auditor. (Dado el carácter limitado de este estudio, no es posible una exposición exhaustiva de este método. El autor de este artículo prepara una publicación con una exposición detallada y sistemática.)
 
XI.
Rudolf Steiner ha calificado como descubrimiento central de Goethe al descubrimiento por Goethe del principio de la metamorfosis llevada a la vida del pensar, los conceptos:  “Para intentar hacer aparecer con plena claridad la visión de la naturaleza de Goethe, yo he expuesto como han tomado vida las ideas en el espíritu de Goethe, como se han transformado en conjuntos plásticos de pensamientos. Lo que Goethe había pensado y elaborado sobre tal o tal punto preciso a propósito de tal o tal dominio del conocimiento de la naturaleza me parecía de menor importancia comparado con el descubrimiento central que yo necesitaba atribuirle. Yo lo veía en el hecho de que él ha encontrado de que forma es necesario pensar sobre la naturaleza orgánica para acceder a ella mediante una actividad de conocimiento” (17) En las “Introducciones a los escritos científicos de Goethe” se dice: “(...) Ellas (las experiencias aisladas) deben hacerse siempre para confirmar un gran pensamiento, este descubrimiento central.” (18).   (Capítulo 1) “(...) Más allá de lo que Goethe ha encontrado en tal o cual capítulo de la ciencia de la naturaleza, llevar su mirada sobre el punto central de la visión goetheana de la naturaleza.” (18 a) (Capítulo 5) Y en una conferencia de 1917, Rudolf Steiner insiste sobre este punto:  “En el fondo no se ha dado un paso adelante certero más que cuando Goethe ha dado movimiento a los viejos conceptos, cuando Goethe aportó algo totalmente nuevo que no es todavía apreciado hoy día en su justo valor: él ha aplicado al concepto mismo la metamorfosis, la capacidad de transformación (...) y esto, en cierta medida, es algo nuevo y es lo que yo he llamado durante muchos años el descubrimiento central de Goethe. Es algo verdaderamente nuevo” (19) De forma semejante Rudolf Steiner ha llamado a menudo la atención sobre un punto de importancia determinante –un punto que es efectivamente algo nuevo y que durante su vida no fue apreciado en su justo valor. Él ha hecho notar a menudo que sus propios libros no son leídos “de manera correcta”, “completamente”. Que no sean leídos de manera correcta resulta claramente del hecho de que él aconseja con claridad leerlos de una forma particular; que no sean leídos completamente subraya el hecho de que existe todavía un elemento importante que no ha sido todavía descubierto por los lectores –los antropósofos. La elección de las siguientes citas incidirá en los pasajes que conciernen directamente a este problema: En la reseña que hizo Steiner de una conferencia en Liestal en 1916, se dice: “El que lee en profundidad un libro de ciencia espiritual se da cuenta, si verdaderamente lee en profundidad, que lo que vive en el libro puede llegar a ser en la vida de su alma un medio para llevar esta vida del alma a una especie de vibración en armonía con la existencia espiritual” (20) En la nota final de la edición de 1918 de “Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores”, ya citada, se encuentra esto: “Pero sería equivocarse, pensar que existen hechos fundamentales que no se encuentran en el libro. Se encuentran si uno lee como conviene y sobre todo si lee completamente.” En el primer capítulo de “La Ciencia Oculta” Rudolf Steiner ha insertado en 1920, así pues, diez años después de la aparición de la obra, cuando el la “volvió a trabajar de muchas formas”, el pasaje siguiente: “Cuando se leen comunicaciones que provienen del mundo sensible, uno lee lo referente a este tema. Cuando uno lee de forma correcta comunicaciones a propósito de hechos suprasensibles, se penetra en un flujo viviente de la existencia espiritual.” En lo que se llama “Curso de Pedagogía para jóvenes”, en la conferencia del 12 de octubre de 1922, Rudolf Steiner menciona su “Filosofía de la Libertad”: “(El libro) no quería comunicar solamente un contenido, sino que quería hablar de una manera totalmente particular, de manera que pudiera obrar como un medio educativo. (...) De ahí viene esta atmósfera en “La Filosofía de la Libertad” –la mayor parte de las personas no la notan en absoluto- que está siempre próxima al elemento artístico” (21) En las conferencias sobre “La formación de una comunidad antroposófica” dadas en 1923 en Stuttgart, se encuentra en la conferencia del 6 de febrero de 1923: “Si se lee La filosofía de la libertad de la forma correcta, entonces se habla como un principiante de lo que tiene que decir el investigador espiritual –quien, con toda seguridad, puede llevar su investigación más lejos de lo que la puede llevar el principiante- con firmeza, con convicción interior. Pero cada uno puede llegar a ser un principiante como el que yo acabo de caracterizar leyendo como se debe “La filosofía de la libertad” (...) Pero he aquí aquello en lo que no se ha participado correctamente: en leer La Filosofía de la Libertad de forma distinta a como se leen los otros libros” (22)
 
En una de las conferencias llamadas “Conferencias a los obreros del Goetheanum”, él dice de nuevo a propósito de su obra fundamental: “Este libro La Filosofía de la Libertad no es tan importante por lo que hay dentro; naturalmente, lo que hay dentro, uno también quería decírselo al mundo en esta época, pero no es lo más importante, no, lo importante, en el libro La Filosofía de la Libertad, es que ¡por primera vez, hay en este libro un pensar absolutamente autónomo! Ningún hombre que piense de manera no-autónoma puede comprender este libro. Es necesario que se habitúe desde el comienzo, página tras página, a volver a su cuerpo etérico para poder tener pensamientos como los que hay en ese libro. Por eso este libro es un instrumento educativo. Es así como hay que concebirlo” (23) Esto no es más que un pequeño numero de citas de este género. Pero todavía hay muchas más. Rudolf Steiner llama así la atención sobre el descubrimiento central de su actividad científico espiritual: consiste en reconocer, en el sentido de sus palabras ya citadas a propósito del descubrimiento central de Goethe, cómo debemos pensar sobre temas espirituales y cómo esto puede ser comunicado a los hombres de una manera que tenga el rigor de la ciencia (método), en “forma de representación”. Ella es accesible tanto a los hombres cultivados como a los hombres sencillos que utilizan una “lógica sin prejuicios y un sano sentimiento de la verdad” (24) Esta forma de representación que es el fundamento de La Filosofía de la Libertad es el fundamento sobre el que han sido edificados todos sus libros y conferencias. Es el método de la ciencia espiritual de Rudolf Steiner. Es efectivamente el goetheanismo, aplicado al dominio central, epistemológico, de la antroposofía. Solamente a través de ella le fue posible publicar sus investigaciones científico-espirituales para el espíritu moderno.
 
* * * Se puede resumir lo que ha sido expuesto en esta parte de nuestro estudio de la siguiente forma: A/ Rudolf Steiner da todo su valor al descubrimiento central de Goethe sobre la forma como se debe pensar a propósito de lo orgánico, de lo vivo. Con esta forma de pensar goetheana se había dado el primer paso adelante en el camino del nuevo pensar.
 
B/ Rudolf Steiner indica de que forma es necesario pensar a propósito de lo espiritual. Esta forma es en realidad su manera de pensar, su estilo. Él indica que en este estilo de pensar aparece por primera vez el pensar autónomo, etérico;
 

- en este estilo de pensar aparece por primera vez el pensar autónomo, etérico;  - por este estilo de pensar se entra en una vibración que concuerda con lo espiritual;  - esto es lo esencial de sus libros, que son de hecho medios de educación y no solamente fuentes de donde sacar contenidos espirituales.
 
C/ Este estilo –del que no se puede hacer una experiencia exacta tal como  ha sido prevista más que en sus libros- es, en el sentido empleado por Goethe, el “descubrimiento central” de Rudolf Steiner. Es un goetheanismo que imprime su justo sello en el proceso de pensar. Aparece plenamente en sus escritos bajo la forma de un pensar autónomo, etérico, orgánico y viviente. Es esto lo que él tiene verdaderamente nuevo: el estilo de pensar de la ciencia espiritual.
 
XII.
Al final de estas consideraciones, podemos de nuevo por otro lado   oponer al contenido lo que es esencial en el estilo e incluso lo que constituye la esencia del mismo. En un importante ensayo sobre el arte titulado Simple imitación de la naturaleza, forma, estilo, Goethe tacha de falsa la opinión según la cual el estilo sería menos importante que el contenido:  “(...) de la misma manera el estilo reposa sobre los fundamentos más profundos del conocimiento, sobre la esencia de los objetos, para que así nos sea permitido conocerla bajo forma de figuras visibles y tangibles (...) Nos importa únicamente reservar el lugar de honor al término estilo, a fin de que nos quede una expresión para designar el grado más elevado (...) Solamente reconocer este grado es ya una gran felicidad (...)” (25) En las profundidades de “la esencia de las cosas”, contenido y estilo no son más que uno. Si queremos permanecer fieles a la realidad, a la verdad, no nos está permitido, porque el contenido y el estilo aparecen los dos en un escrito, apreciar el estilo menos que el contenido. ¡Hasta debemos estimarlo más! Pues sólo por la fuerza creadora, plástica de un estilo particular puede aparecer un contenido. El contenido no se manifiesta más que en relación con el estilo. El contenido no será verdadero, justo, más que gracias al estilo verdadero, justo, que le corresponde. Pero cuando no se tiene ningún sentido del estilo y no se reconoce y no se capta el estilo en profundidad, la esencia verdadera del contenido no puede revelarse en toda su verdad. Esto es igualmente valido hasta el más alto punto para las obras de Rudolf Steiner. Cuando se reconozca y se capte su estilo de una forma que permita que sus obras sean leídas de la manara justa, será posible, y no antes, que su contenido devenga interiormente vivo para los hombres. Entonces podrán transformarse y educarse a si mismos de la manera correcta. Rudolf Steiner no ha cesado de llamar la atención sobre este punto, aunque todavía hoy parece que su estilo sigue siendo un “secreto manifiesto” de sus obras. Muchos sabios y místicos han indicado al correr de los siglos que Cristo no ha dado doctrina. Es su manera de vivir y de morir lo que ha inflamado a los hombres desde el Misterio del Gólgota. En su “Imitación de Jesu-Cristo”, Thomas de Kempis decía claramente: vive como ha vivido Cristo: ¡imita el estilo de su vida! El contenido esencial de Cristo no podía manifestarse más que por su estilo de vida. Poncio Pilato fue el primero en hacer la experiencia. A su pregunta “¿Cuál es la verdad?” (Juan, 18, 38), Cristo no había respondido. La verdad, era él mismo. Por esta razón no era esta la pregunta correcta. El debería haber preguntado: “¿Cómo se manifiesta la verdad?”. Y cuando esta pregunta suscitada por Cristo nació en el ser superior de Pilatos y él percibió, la vida sin tacha de Cristo, Pilatos Respondió “Ecce Homo”. El modelo de la vida futura y redimida está en relación con el estilo de su vida. Al final del ciclo de conferencias del que hemos hablado al comienzo de nuestras consideraciones, Rudolf Steiner formula esta exigencia: “Cuando yo hablo de Cristo, hablo sabiendo que él ayuda, porque es una entidad viviente y activa. ¡Sintámosle entre nosotros, y el ayudará! Pero es necesario que aprendamos su lenguaje y su lenguaje es hoy día el lenguaje de la ciencia del espíritu. Las cosas son así, hoy día” (26) El mismo Cristo es el contenido de su lenguaje. Nosotros podemos aprender el estilo de su lenguaje. Al final de su vida, Rudolf Steiner escribió en el lugar ya citado de su Autobiografía: “Un libro antroposófico leído de la forma justa tiene por función ser un despertador de la vida del espíritu en el lector. (...) Solo este estilo puede ser ese despertador” El estilo que puede despertar a los hombres está impregnado por las fuerzas de la Resurrección. “Necesitamos aprender su lenguaje”. ………………………………………………………..
 
NOTAS:
 
1. Ver Rudolf Steiner, conferencia del 11 de julio de 1916 en: Weltwesen und Uchheit (La esencia del universo y la egoidad). Dornach, Rudolf Steiner Verlag (=RSV), 1963. 
2. Ver nota precedente. 3. Ensayista, historiador del arte y de la literatura, Herman Grimm (1828- 1901), primogénito de Wilhelm Grimm, uno de los dos hermanos escritores de cuentos, es uno de los últimos representantes de la cultura de la época de Goethe, de la que era heredero muy conscientemente. 4. Ver nota 1. 5. Ver nota 1. 6. Ver nota 1. 7. Ver nota 1. 8. Ver Rudolf Steiner, Die Erkenntnis des Úbersinnlichen in unserer Zeit und deren Bedutung für das heutige Leben (“El conocimiento de lo suprasensible en nuestra época y su significación para la vida de hoy”), RSV, 1983. 8a. Textualmente: “(...) el estilo es el hombre mismo.” Bufón, discurso de recepción en la Academia francesa, en Bufón, Obras completas, París 1844, vol. I, p. 30. 9. Rudolf Steiner, Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores. Ed. Rudolf Steiner, Madrid, 1997. p. 206. 10. Ibid, p. 206. 11. Ver Rudolf Steiner, “Autobiografía”. Aunque el párrafo está traducido directamente de la cita del artículo en francés, ver Ed. Epidauro, Buenos Aires, 1997, p. 287. 12. ibid. 13. Rudolf Steiner, La filosofía de la libertad, Ed. Rudolf Steiner, Madrid, 1986, p. 17. 14. Ver Rudolf Steiner, conferencia del 14 de noviembre de 1919, en Soziales Verständnis aus geisteswissenschaftlicher Erkenntnis. (“Comprender la realidad social a partir del conocimiento según la ciencia espiritual”), RSV, 1972. 15. Ver obra citada en la nota 13, p.12 y ss. 16. obra citada nota 13, p. 175 17. Ver Rudolf Steiner, “Autobiografía”. Aunque el párrafo está traducido directamente de la cita del artículo en francés, ver Ed. Epidauro, Buenos Aires, 1997, p. 75. 18. Rudolf Steiner, Goethes naturwissenschaftliche Schriften (“Los escritos ciéntíficos de Goethe”), RSV, 1973, p. 11. 18a. ibid., p. 119. 19. Conferencia del 5 de junio de 1917 en Menschliche und menschheitliche Entwicklunswahrheiten (“Verdades de la evolución del hombre y de la humanidad”), RSV, 1982.